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Blockchain solo cuando la confianza es el producto.

Una prueba sencilla para saber si un registro compartido aporta valor o solo complejidad, con la trazabilidad como caso más claro.

Blockchain sirve en pocos casos: cuando varias partes que no se fían del todo entre sí necesitan compartir un registro que nadie pueda cambiar a escondidas.

La trazabilidad es el ejemplo más claro: un comprador en el extranjero puede comprobar de dónde viene un producto sin fiarse solo de la palabra del productor.

Si una sola empresa controla los datos, una buena base de datos es más barata, rápida y fácil de mantener. Empieza por el caso de negocio, no por la tecnología.

Cuando sí tiene sentido, empieza con un piloto pequeño y auditado y una experiencia para el cliente tan simple como escanear un QR.

Mia17